domingo, 10 de agosto de 2014

¿Podría un alcalde vivir tranquilamente con el sueldo que le corresponde?

Como estamos acostumbrados en nuestro medio a lo blanco o lo negro, la respuesta que doy vendría de este modo: con la conciencia tranquila SI, y hasta sin el dichoso sueldo (aunque la experiencia me dice que la relatividad no deja de estar presente en este tema); debo explayarme un tanto para sustentar mi respuesta no sin antes resaltar y que por más esfuerzos que haga, el tema es polémico.
Hay ciudadanos que creen que los alcaldes deben ganar más para trabajar con la tranquilidad necesaria, y otros piensan que hay que hacer recortes y para variar, existen los que piensan que deben donar el sueldo a una obra de bien social, en el espectro de nuestra sociedad todas esas ideas son factibles de realizar, pero hay ciertas condiciones que se deben dar.
Cuando dije "con la conciencia tranquila" significa que la actuación de una autoridad debe enmarcarse en lo democrático, en lo transparente, con mucha limpieza en sus actos, sintiéndose un ciudadano más, sin pensar que está por encima de todos y por supuesto sin ninguna corriente en contra que tenga que ver con denuncias (las hay hasta sin razón) para las cuales el susodicho necesitará de recursos para defenderse y no será con dinero del municipio.   Invito a escrudiñar el cuadro siguiente.  


números que necesitan ser afinados pero no están ajenos a la realidad


















A simple vista, nada que pueda ser atractivo desde el punto de vista numérico (para los que sabemos lo que es trabajar o hacer empresa), a más sueldo, más responsabilidades.  
La democracia nuestra (incipiente por cierto) manda que para pretender ser alcalde, los requisitos son los siguientes:
  1. Ser ciudadano en ejercicio y tener DNI. Domiciliar en la provincia o distrito por lo menos dos (2) años consecutivos 
  2. Gozar del derecho de sufragio.
  3. Los extranjeros mayores de 18 con residencia mayor de dos (2) años consecutivos e inscritos en el registro correspondiente pueden elegir y ser elegidos, excepto en municipalidades de frontera.
En resumen, cualquiera (mayor de 18) puede pretender ser alcalde, esa es nuestra legislación, intentando dar amplia apertura; pero contrariamente, se presta a que surjan falsos profetas a pretender cambiar nuestras vidas (eso es lo que ofrecen en campaña).  Hace pocos años se amplío las posibilidades para los jóvenes, hecho que también da pie a interpretaciones dudosas, por lo mismo, muchos creen que basta tener menos de 29 y estas expedito y para todo.
Vayamos a cosas prácticas, un joven sin trabajo y sin responsabilidades familiares (o tal vez estudiando) accede a una alcaldía o una regiduría, o consejería en uno de nuestros distritos; no percibirá sueldo fuera del rango del grupo 1, 2 y 3 a excepción de la provincia de Coronel Portillo y los distritos de Yarinacocha y Manatay, si trabaja con la conciencia limpia (ver concepto arriba), podría vivir con ese sueldo pero su futuro no será muy promisor y peor si algo resulta mal (que es probable).
Un joven con trabajo o una profesión, es muy factible que esté en mejores condiciones que el caso anterior, pero tendrá que sacrificar horas de trabajo profesional y estar expuesto a la espada de Damocles que conlleva ejercer un cargo como este, puede al terminar su mandato, proseguir sus tareas personales con la experiencia  ganada, la satisfacción del deber cumplido y la apertura que ello trae a las personas que ejercen cargos y salen entre el aplauso de la gente. La pregunta sería en qué momento los que ejercieron cargos y de los perfiles que nos referimos hacen dinero para ostentar casas nuevas, carros nuevos y otras perlas, con ese sueldo y de forma limpia?.  En la actualidad hay 33 alcaldes jóvenes en el Perú y hasta donde se, no hay noticias que destaquen su actuación.

La adultez, considero el mejor momento de ese recurso humano para ejercer cargos de esta magnitud y entiéndase adultez no como edad cronológica, como marca la ley, sino la capacidad de cargar responsabilidades personales, familiares, empresariales, sociales y por supuesto de gobierno; y existen menores de 29 años con esas capacidades, pero son pocos y generalmente no quieren poner en riesgo su estado.

Un adulto emprendedor, sabe perfectamente que el sueldo no significa una gran cosa y es por ello que provistos de un sentido social y pensando en el bien común se atreven a estos retos; porque conocen lo que significa la ventaja de los intangibles que un cargo como ser gobierno brinda a la persona y son capaces de sacarle todo el provecho posible; que nos lo diga un ex alcalde de nuestra provincia, que nos comente de ello el congresista Luna de Solidaridad Nacional que cobra S/1.00 como Victor Raul haya de la Torre en la Asamblea Constituyente; sí, es posible hasta llegar a donar el sueldo pero, ser persona de éxito o en su defecto haber logrado importantes metas en su vida, debe ser requisito primordial para atreverse a ocupar el cargo que conduzca el destino de nuestros pueblos.

No he visto encargos de regidurías o consejerías con relevancia, porque a la mayoría lo único que les queda es trabajar en modo perfil bajo (o convertirse en seguridad del presidente regional o ser parte del séquito del mismo  al inaugurar obras) y esperar el fin de mes para el cobro respectivo, una lástima porque las ideas están, el talento también, esperemos que los vientos soplen a favor de nuestra gobernabilidad y por ende a favor de nuestros pueblos; esperemos que existan hombres y mujeres que se atrevan a romper esta forma inequívoca de hacer las cosas, para ello necesitamos UN CAMBIO, como lo pregonan todos, pero un cambio que empiece en la forma de votar, es decir de lo que el pueblo debe adoptar para poder elegir al mejor, no al perfecto, simplemente al MEJOR.

Que existen razones oscuras para pretender un cargo político, sí los hay, allá los que caminan esa senda; y otros dirán que los bajos sueldos se resuelve con los PLUS, eso es otra manera de sacarle la vuelta a las normas. 

Me expongo con esto a que digan que estoy siendo utópico; ¿se puede acaso concebir el mundo sin Utopía?. 


"SIN UTOPÍA LA VIDA SERÍA UN ENSAYO PARA LA MUERTE"  (Joan Manuel Serrat)

















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