miércoles, 8 de octubre de 2014

El Síndrome del Mango Verde






A Yarinacocha - Pucallpa - Ucayali, le sucede lo que es muy común observar en cada primavera, con esa capacidad abundante diría, de producir los deliciosos mangos. Nos preguntamos ¿cuántos de ellas (las frutas) son consumidas en su momento de esplendor?, muy pocos; por que en el subconsciente de niños y adultos, propios y extraños (en la actualidad), está presente y muy adentro el "yo lo vi primero".  Se entiende la afición o el "vicio" de comer frutas verdes con sal (bien, si lo hacen con el fruto sembrado), pero ahí radica uno de los factores condicionantes para actuar con ese afán tan natural de coger lo primero que encuentras (sin respetar la propiedad ajena ni el orden) y sobre todo competir con quien tengas a tu lado. Todo desde el subconsciente; de manera consciente sabemos que las frutas se comen maduras y es el mayor disfrute que la naturaleza nos brinda.

Debo considerarme un afortunado, al haber tenido la dicha de tener unos padres que me enseñaron a saborear la vida y todo a su tiempo.  Cuando llegué a Yarinacocha por lo años setenta, me convencí que es el mejor lugar donde vivir y disfruté su casi hasta entonces virginal naturaleza, sus aguas salubres aún, su espesa vegetación ribereña, sus peces (que saltaban de lado a lado la canoa maravillándome), sus aves y primates (presentes en cada caminata brindándome con timidez su bienvenida), su aire puro, su gente que te saludaba y nos saludábamos, niños y adultos aún sin conocernos; en fin, era una fruta madura que saboreaba, era la vida y la naturaleza en toda su magnitud.
Hoy en día tenemos, casi diría yo, una región nueva que intenta remedar (o mirar con nostalgia) lo que antaño; solo que los que habitamos y gobiernan en este todavía hermoso lugar, debemos decidir ahora con toda nuestra plena conciencia, si persistir en el intento de regresar aunque sea unos pasos para consolidar una ciudad amazónica con grandes destellos de modernidad o convertirla en una ciudad moderna incrustada en una selva llorosa y nostálgica de su pasado glorioso.

Actualmente, los que nos gobernaron (los salientes) presumen de exitosos, cuando hay que entender que realmente pusieron su esfuerzo, eso es verdad, pero también es verdad que el Perú atraviesa buenos momentos en su economía y que fue posible muchas obras importantes que agradecemos; pero no olvidemos de decidir qué es lo que queremos para Ucayali, y empecemos a mirar a treinta o cincuenta años adelante; y que las autoridades elegidas recientemente piensen en el sabor de una región "madura" por todos sus extremos, es lo ideal, y no empezar a devorarse de modo egoista esa fruta verde que quiere verse esplendorosa, colorida  y que satisfaga en buena forma a todos los que esperamos más de ella; como repito yo ya la disfruté, pero me encantaría seguir disfrutando y verla disfrutar a esas nuevas generaciones que aún no saben ni entienden lo que está pasando en esta forma de gobernar y hacer política en nuestro país de hoy.